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K-anonimato: definición, ejemplo práctico y por qué no basta

Equipo Anonimatum

En resumen

El k-anonimato es la propiedad de una tabla en la que cada combinación de cuasi-identificadores (código postal, edad, sexo…) se repite al menos en k filas, de modo que ningún registro se distingue de otros k−1.

El k-anonimato es un criterio para publicar o compartir datos tabulares reduciendo el riesgo de que alguien reconozca a una persona concreta. Una tabla es k-anónima cuando cada combinación de cuasi-identificadores aparece al menos en k filas: cualquier registro se confunde con, como mínimo, otros k−1.

Lo formalizó la investigadora Latanya Sweeney a principios de los años 2000, después de mostrar que datos aparentemente inocuos bastaban para identificar a buena parte de la población estadounidense. Sigue siendo una referencia en estadística y ciencia de datos, aunque tiene límites conocidos y encaja mal con documentos de texto libre.

Qué son los cuasi-identificadores

Un identificador directo señala a una persona por sí solo: nombre y apellidos, DNI, número de historia clínica, correo electrónico. Un cuasi-identificador no identifica aislado, pero sí combinado con otros: fecha de nacimiento, código postal, sexo, profesión, nacionalidad o fecha de ingreso hospitalario. Quitar los identificadores directos no convierte una tabla en anónima si quedan cuasi-identificadores que pueden cruzarse con otra fuente, como un censo, un perfil profesional o una noticia. Ese cruce es la base de la reidentificación de datos.

El resto de columnas suelen ser atributos sensibles (diagnóstico, salario, sanción): justo lo que se quiere analizar y lo que no debe poder atribuirse a nadie.

Cómo se consigue: generalización y supresión

  • Generalización: sustituir un valor por otro menos preciso. La edad 34 pasa a «30–39»; el código postal 28014 pasa a «280**»; la fecha de nacimiento completa se reduce al año.
  • Supresión: eliminar valores o filas que siguen siendo únicos tras generalizar, por ejemplo el único paciente de 97 años de un municipio pequeño.
  • Elección de k: no hay un valor fijado por ley. Cuanto mayor es k, menor es el riesgo y mayor la pérdida de detalle; la decisión depende de dónde se publican los datos y de quién podrá acceder a ellos.

Ejemplo con una tabla ficticia

Partimos de cuatro pacientes ficticios con nombre, código postal, edad, sexo y diagnóstico. Se eliminan los nombres, se generalizan código postal y edad y se suprime el sexo. El resultado es 2-anónimo: cada combinación de cuasi-identificadores aparece dos veces.

Tabla 2-anónima (datos ficticios)
Código postalEdadSexoDiagnóstico
280**30–39*Gripe
280**30–39*Asma
290**40–49*Diabetes
290**40–49*Diabetes

Fíjate en las dos últimas filas: nadie puede saber cuál de ellas corresponde a la vecina de 45 años que conoces, pero sí sabes que tiene diabetes, porque ambas comparten diagnóstico. Es el llamado ataque de homogeneidad, y demuestra que el k-anonimato por sí solo no impide revelar información.

l-diversidad y t-cercanía

Para corregir ese fallo se propusieron dos refinamientos. La l-diversidad (Machanavajjhala y otros, 2006) exige que dentro de cada grupo de filas equivalentes haya al menos l valores bien representados del atributo sensible. La t-cercanía (Li, Li y Venkatasubramanian, 2007) va más allá: la distribución del atributo sensible en cada grupo no debe alejarse más de un umbral t de su distribución en toda la tabla, de forma que pertenecer a un grupo apenas revele nada nuevo.

El Grupo de Trabajo del Artículo 29, en su Dictamen 05/2014 sobre técnicas de anonimización, analiza estas tres técnicas como variantes de la generalización y concluye que ninguna es infalible: reducen el riesgo de singularización, pero pueden seguir permitiendo inferencias o la vinculación con otras fuentes.

Límites del k-anonimato

  • Depende de qué consideres cuasi-identificador. Si quien ataca conoce un dato que no previste (la profesión, la fecha exacta de un accidente), la garantía desaparece.
  • Se degrada con muchas columnas. En tablas con decenas de atributos, formar grupos de k filas obliga a generalizar tanto que los datos pierden utilidad.
  • No protege frente a publicaciones sucesivas. Dos versiones k-anónimas de la misma base, difundidas en momentos distintos, pueden cruzarse entre sí.
  • No es un sello legal. El RGPD no menciona el k-anonimato; lo que pide su considerando 26 es valorar todos los medios que razonablemente podrían usarse para identificar a alguien.

Tablas frente a documentos de texto libre

El k-anonimato nació para bases de datos y hojas de cálculo con columnas homogéneas. Si trabajas con un listado de pacientes o un registro de expedientes, tiene sentido pensar en clases de equivalencia; en ese caso conviene anonimizar el Excel por columnas y comprobar después qué combinaciones siguen siendo únicas.

En una sentencia, un informe médico o un correo electrónico la situación cambia. No hay columnas: los datos identificativos aparecen mezclados en la narración. Lo decisivo es localizar y eliminar los identificadores directos (nombres, DNI, direcciones, teléfonos, matrículas) y revisar el contexto: cargos únicos, fechas muy concretas, hechos poco frecuentes o referencias que delatan a la persona aunque su nombre esté tachado. Una historia clínica anonimizada que conserva «la única cirujana del hospital comarcal» sigue apuntando a alguien.

Anonimatum está pensado para ese segundo escenario: detecta con IA y patrones nombres, fechas, direcciones, importes y documentos de identidad en PDF, Word, Excel y otros formatos, y permite revisar cada propuesta antes de aplicar un tachado irreversible. Decidir qué detalle de contexto sobra sigue siendo una tarea humana; la herramienta reduce el trabajo mecánico.

Preguntas frecuentes

¿Qué valor de k se considera suficiente?

Ni el RGPD ni la AEPD fijan un valor general. Se elige según el entorno: un fichero abierto en internet exige más cautela que uno compartido con un equipo investigador bajo contrato y con controles de acceso. Lo importante es justificar la elección en el análisis de riesgos.

¿Una tabla k-anónima deja de ser dato personal?

No automáticamente. Si combinándola con otras fuentes todavía puede identificarse a alguien, o deducirse sus atributos sensibles, sigue siendo dato personal. Hay que evaluar el riesgo residual con los criterios del considerando 26 del RGPD; la diferencia con la seudonimización está precisamente en ese riesgo.

¿Sirve el k-anonimato para sentencias o informes?

Solo como idea de fondo: un dato poco frecuente identifica. En texto libre no hay columnas que generalizar; lo eficaz es suprimir identificadores directos y revisar los detalles de contexto que harían única a la persona.

¿En qué se diferencia de la privacidad diferencial?

El k-anonimato transforma los datos publicados para que cada registro se confunda con otros. La privacidad diferencial añade ruido calibrado a los resultados de consultas o estadísticas y ofrece otro tipo de garantía matemática. Son enfoques distintos y a veces complementarios.

¿Necesitas anonimizar documentos antes de compartirlos?

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Fuentes y normativa

  1. L. Sweeney, «k-anonymity: a model for protecting privacy» (2002)
  2. Grupo de Trabajo del Artículo 29, Dictamen 05/2014 sobre técnicas de anonimización (WP216)
  3. AEPD, Orientaciones y garantías en los procedimientos de anonimización de datos personales
  4. Reglamento (UE) 2016/679 (RGPD), considerando 26